De JESUITA a MILITAR

      Aquel verano de 1.963 fue inolvidable para mí; tenía
       17 años. Es posible que los de mi generación, me entiendan
  mejor. Años de ideales, de miedos infundados, infiernos
temidos, cielos anhelados, represiones, libertades por
     conquistar; y esa carga de juventud que hoy para mí, solo
     queda en el  recuerdo, y en los  jóvenes sanos de nuestro
 tiempo que me estén leyendo.

    Pertenecíamos a una generación engañada; en lo
 religioso, en el sexo y la política. Sucesores de nuestros
 padres debíamos cumplir unas fórmulas;estudiar,trabajar,
hacer  la Mili y al regreso casarse; y velozmente, tener
 algún hijo para demostrara todos que la pareja era fértil.

    De todo este compendio de cosas hoy siento un
 enorme ridículo, nada ha resultado cierto; la Religión
 no ha evolucionado, el espíritu impulsado por el Papa
Juan XXIII,se ha visto frenado por sus sucesores y
 la otra  Iglesia sigue residiendo en África,  la India.
  etc. pero sin llegar nunca a Roma. El sexo, aún es una
   asignatura pendiente reprimida donde las prohibiciones
 aún resuenan en los oídos cada vez que se practica.

Pero aquel verano de 1.963 influenciado por la época con
  una pretendida vocación, que aún creo tener, de  ayuda a los
demásingresé en el Noviciado de los Jesuitas en Raymat 
(Lérida)  después de unos ejercicios espirituales, en los que
  se hacía una "elección de estado"; una reflexión trascendental
 marcada por San Ignacio de Loyola, muy astuta, consistente
 en obligar a decidir la vida futura en lo religioso o lo laico,
 después de haber dejado el alma desnuda de dos semanas de 
silencio y de bombardeo de charlas y meditacionesEra un 
momento débil, mentalmente, en que ellos intentaban captar
 vocaciones  religiosas para su Orden ,del que aún conservo
 un escrito mío, a máquina en papel cebolla manchado por
 el tiempo:
Cristo Venciste

“Señor, ¿ Tú sabes lo que pides ?, ¿Tu sabes lo que son 17 
años, en el siglo XX ? Están llenos de ilusiones, de casas que
 me son  lícitas. Si no fuese porque te he visto en una cruz, te 
diría que eres un avaro, un totalitarista indiscreto.
 Lo pides todo, lo consumes todo, y ni siquiera me dejas
 tener la satisfacción de decir: esto es mío, sólo mío. Señor,
 yo responderé del pasado, del presente, pero a , te tocará 
responder del temido futuro.

Los de Loyola

Los Jesuitas fueron fundados por San Ignacio de Loyola
en 1.491 y fue la Orden más valiente de la Iglesia teniendo
tanta influencia en el Vaticano que siempre se ha hablado
que hasta la entrada del Opus Dei ellos han tenido un
PAPA NEGRO, que gobernaba la Iglesia en la sombra. Su
astucia, inteligencia, sutileza, entrar con la mentira para
salir con la verdad y su arrojo los hizo distintos a todas
las Ordenes Religiosas. El fin justifica los medios, les
hizo ser expulsados de varios Países. En aquellos años
la Compañía de Jesús tenía 30.000 miembros mientras
que hoy apenas si llegan a 20.000 pero continúan siendo
muy influyentes y respetados.

Ignacio de Loyola vasco, tuvo de lugar teniente a
San Francisco Javier también vasco que se adentró en
 la India como un Conquistador de la Religión Católica
y un San Pedro Claver,catalán, libertador de esclavos,
poco reconocido por los Catalanes y otros como
  Francisco de Borja, San Luis Gonzaga, etc.
 Se me ocurre pensar que quizá el carácter vasco,esa
 forma de aunar voluntades, de ser pandilla, de formar
cooperativismo, de ser núcleo, fue lo que en el inicio
 de la Compañía de Jesús, le dio el impulso y la fuerza
 que la ha llevado a estar presente hasta nuestros
 días. (400 Años)
La Companía era como la Caballería lijera del
Ejército Eclesiástico formada por un grupo de Vascos

Mis estudios no eran brillantes y tampoco tenía
facilidad ni afición para los mismos, así que decidí
servir en un estado poco conocido de los Jesuitas
llamado Hermano "Coadjutor", ( Ayudante ) un
escalón inferior de servidumbre, que hacía posible
que los Padres tuvieran los trabajos diarios cubiertos,
cocina, lavandería, sastrería, compras, etc. etc.
Así que ingresé en el Noviciado de Raymat (Lérida )
en el que se impartía los primeros años de profesión.
Empecé con toda la ilusión de mi juventud; eran
tiempos de cambio y yo mismo no pude escapar
a ellos. Poco a poco, y sin quererlo, fui dándome
cuenta de detalles que acabaron significando
mucho para mí.



Habían unos cloros límites establecidos entre las dos
clases Padres y Hermanos mantenidos durante siglos,
en el comedor se sentaban en lugares distintos. El café
 se tomaba en salas separadas, en la capilla acaecía del 
 mismo modo; para cada situación física había un lugar 
señalado, como si constantemente te recordasen que no
 eras igual a los demás

      Junto a nuestra promoción de Novicios Coadjutores,
  y en otra parte del edificio, estaban los Novicios para
        Padres Jesuitas, pertenecían a promociones de bachillerato
 superior que en su curso final del Colegio de Sarriá 
  ingresaban en el Noviciado para llegar a celebrar Misa.

Entre los más jóvenes los había de 24 años con carreras
terminadas. Abogacía, Ciencias Exactas etc. Su trayecto
 hasta consagrarse sacerdotes consistía en 2 años de
  Novicios 2 años de Juniorado en los que se dedicaban más
   intensamenteestudios de letras, 2 Años de "Maestrillo"
    en los que impartían clases en los colegios de la Orden y al 
   mismo tiempo se sacaban dos carreras de letras en alguna
    Universidad cercana. 3 años de Filosofía y 4 de Teología en
    Sant Cugat y finalmente se ordenaban en un acto litúrgico
      muy ornamental rodeados de toda la familia, como si de una
 gran boda se tratara.

De estos jóvenes la mayoría salieron años más tarde,
y de la promoción de Coadjutores, e creído entender que
fuimos la última y perduran quizá un par; de unos 14 que
ingresamos, sé que uno que se marchó a Bolivia y que
últimamente salió casándose con una nativa de ese País.
Caso bastante frecuente como el ex-jesuita Padre
Vicente Ferrer
de la India que sostenía una Fundación con
reconocimiento mundial.-

Me explicaba un Jesuita activo de un compañero suyo
que salió y se quedó en el mismo lugar pero casado con una
nativa en Venezuela decía: “ fulano" se lo montó bien, hace
lo mismo, cobra, y además está con una mujer “. A lo que
le respondí que a la mujer hay que disfrutarla pero también
padecerla; no sea caso que sólo contemplara una parte de
la convivencia.

En la enfermería conocí a Jesuitas muy mayores con
achaques y en situación casi terminal muy curiosos, los había
venidos de Filipinas que fumaban rapé, una sustancia verdosa
que sacaban de una cajita con mucho cuidado y que ingerían
  en los orificios de la nariz. Algunos hablaban inglés entre ellos,
 los recuerdo con ternura, eran como niños traviesos,con las 
envidias y los achaques propios de la edad.

La despensa la teníamos que tener cerrada pues
 siempre intentaban comer lo que no les convenía; po
lo que sosteníamos  como un juego de niños, ellos
 queriéndose llevar algo y nosotros tratándolo de impedirlo
.
 Me asignaron la enfermería; en la que asistí a varias
 muertes. Solían ser muertes serenas; recuerdo una de un
 famoso violinista  de su época ( que según decían con un
 éxito mundial ) que ingresó  en la Orden ;su muerte acaeció
 tocando el violín. En su imaginación, tocaba los botones de
 su pijama como notas y hurgaba en ellos,como si de una
 partitura musical real se tratara.

Hubo otra muerte, que me impresionó mucho la de un joven
 novicio llamado Soler que le diagnosticaron leucemia y sólo 
una semana de vida; recuerdo que prometió que si salía de 
aquella se licenciaría en lenguas hebreas que tenían mucha 
   dificultad, pero aquella juventud  quedó truncada y su cuerpo
 blanco como el mármol depositado en un  ataúd en vuelto
 en un dolor general.-

Impartíamos los domingos el Catecismo a niños, 
en algunos pueblos de las cercanías en las Iglesias. 
El desplazamiento solía ser en bicicleta por caminos de 
carro, con la sotana levantada, el viento en la cara, 
dejando atrás aquellas hileras de árboles, quedando
 mis pensamientos de libertad desmenuzados entre la
 polvareda de mi bicicleta. Corrían otros tiempos; habían 
 mantenido un cerrojo a la inteligencia, de los Hermanos
 con una regla que decía:
" El Hermano lego, no aprenderá más letras que las
que sabía al entrar”.
Era incomprensible que en una Orden de tanto estudio,
 haber  mantenido esta regla de castración al  intelecto
 durante siglos, con el único fin de estar mejor servidos.

Santa Teresa animaba a las hermanas que hacían las
 labores humildes con una frase:
Entre los pucheros también anda Dios
Es frecuente entre las Ordenes de Religiosas observar, 
que bajo  los muros del convento y paseando por un mismo 
claustro conviven dos  clases sociales de monjas siguiendo
 la regla de una misma fundadora.
Las “ Madres y las Hermanas”;
y que las Hermanas son las encargadas de los trabajos
 más humildes de la Comunidad y las Madres son aquellas
 que teóricamente pueden llegara ser Superioras de las
 demás, y hacen trabajos más nobles. Esta división no la
 marca el intelecto, sino la dote que la familia dio  a la
 comunidad al ingresar la novicia. Sólo se había beatificado 
uno de estos Hermanos legos llamado San Alonso
  Rodríguez  y corría una frase que decía: "

A cuantos Padres se les caerá el bonete
de ver la gloria del hermano Alonso.
La vida de este Santo había transcurrido en Palma de
 Mallorca en el Colegio que los Jesuitas tenían en esta Ciudad.-

En la Orden, la Biblioteca tenía un lugar preferente; la 
recuerdo  llena de pasillos repletos de libros y en el centro 
  de ella; en un espacio tenebroso iluminado por una bombilla
 pendular se  alzaba otra amurallada por una chapa negra
 traslúcida cerrada con una gruesa cadena y candado.
 Le llamaban el INFIERNO, y descansaban encerrados los
 libros  prohibidos. Se necesitaba un permiso especial para
 leerlos, y una madurez religiosa contrastada para no ser 
contaminado y conseguir  la llave, que sólo tenía el
 Padre Superior.
    La lista de libros prohibidos recibía el nombre de “INDICE”,
   que la Iglesia no tan solo no reconocía sino que los condenaba.
 Supe que a veces había libros  que tuvieron que sacarlos
   rápidamente de  aquel lugar, pues los años los hicieron buenos.
     Había uno de la vida de Jesucristo, de Jeovani Papini, que 
creo se tiró algún tiempo allí y más tarde se recomendaba
 como una de las vidas mejores escritas de la vida de Jesús. 
Lo mismo ocurría con las teorías de “ Teilar de Charden
 en un principio rehusadas y más tarde aplaudidas.-

En el comedor, se permanecía en silencio, sólo escuchando
 las lecturas que solían ser barrocas, alternadas con alguna
bibliografía de Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz 
   junto con capítulos de Tomás de Kempis del que aún recuerdo 
algunas frases sabias que en mi vida han sido realidad: 
"En quitándolo de la vista, presto se va de la memoria"
Frecuentemente amistades consolidadas en los trabajos, se
    me han comportado así al dejar de vernos por razón de destino.
 Otro libro que con frecuencia se leía en el  refractario era 
 “Ejercicios de la Perfección  y  Virtudes Cristianas”editado en
  1.898 por el Jesuita  Padre Alonso Rodríguez. Este libro y sus
 lecturas eran el libro  machaca para los Novicios.

CASTIDAD RELIGIOSA

Referente a la castidad explicaba el autor:
“De un siervo de Dios, de grandes prendas, así en letras
como en virtud, que trataba con una religiosa, sierva de
 Dios, santamente, y de cosas provechozas para a su alma;
pero poco a poco ,con la conversación y el trato creció
el amor, pero no en el Señor, sino de tal manera, que
no se podía contener de irla a visitar muchas veces y
 estar con ella muchos ratos”.
Sacaba la moraleja; que para conservar la castidad
es menester la mortificación y la guarda de los sentidos
especialmente el de los ojos junto con la templanza.
Porque importa mucho hacer caso de cosas pequeñas
que desdoran la virtud de la castidad.

Contaba el libro de San Hugón, Obispo
de Grenoble que” fue tan extremado su recato en
esto de mirar mujeres que con haber sido obispo mas
de 50 años y haber tenido trato con muchas señoras
principales, nunca había mirado mujer ninguna al
rostro, sino a una vieja fea que servía en su casa.
Se nos decía:
“ hacer concierto con los ojos para no mirar "
a mujer alguna”.
Y de San Bernardo, que se descuidó un poco en
mirar a una mujer y se arrojó a un estanque de agua
helada y estuvo en él hasta que le sacaron
 medio muerto.

Ante la proyección de alguna película,
en la que inevitablemente se presenciaba un beso, se
nos recomendaba mirar a un extremo de la pantalla, 
para no presenciar algo que pudiera desestabilizar
 nuestras almas.

Los Jesuitas, como la Iglesia en general, ha ido siempre
machista. El voto de castidad evita la palabra " mujer 
"como algo pecaminoso a lo que es mejor no mentar.

En el silencio de la noche se escuchaban los latigazos de 
 las flagelaciones en la espalda;  y en la rodillas quedaban
  marcas de los cilicios. Eran éstos elementos físicos de dolor
  para sublimizar nuestras almas y reprimir pasiones. Yo creo 
que tenían un efecto contrario, contra más represión:
más fijación .... ¡

Poco a poco, fui viendo como mis compañeros
fueron dejando la Orden. nuestros Superiores,
 no se percataron del cambio generacional que
       les venía. Una tarde, nos reunieron para escuchar
 un disco de un cantante valenciano que decían
 no tener  ningún sentido. Se llamaba Raimon y
 la canción:  Al Vent  .
Con aquella canción creí volar y dar riendas
sueltas a mi juventud saliendo de aquel caparazón
   cerrado, lleno de prohibiciones y volar al cielo de las
    libertades.Aquella canción fue una bocanada de aire
fresco para todos los jóvenes que estábamos en
aquella sala.

Tan grande era el temor que nos infundían que
corrían anécdotas como que fulano había dejado la
Orden, y que el avión que le llevaba a su ciudad se
estrelló,sacando la lección pertinente.
Empecé a tener mis crisis en aquel proyecto de
vida del que conservo algún escrito. Recuerdo que
estaba en el Jardín del Noviciado sentado y
escribí:

" Señor, dime, ¿ Eres Tú quién has creado
todo esto....., este viento que me acaricia, estas
rama que se agitan, esa golondrina que con sus
piruetas alegra mi vista ....? ¿ Y para quién ?
¿ Por qué causa , me encuentro aquí sentado,
haciendo compañía a este triste banco ..?

Soy yo el único que aquí hablo, el único
que aquí pienso; el único que me interrogo ....
Esta montaña que aquí delante se eleva me
hace pensar en lo que mi alma siempre espera
y tantas veces se equivoca, por buscar felicidad
donde no hay mas que bajeza.

Esa nube, que parece vase a estrellar
contra el horizonte, me deja descubierto
un cielo, al que no le puedo menosde exclamar:
Señor tu existes y yo te quiero."

Sucedió después de los ejercicios espirituales completos
 (cuatro semanas) que empecé a considerar
que aquel glosario de ideas antiguas, aquella estanqueidad
en las costumbres, aquel consumirse en el pasado, aquella
 falta de libertad, y sobre todo aquella obediencia cieg
a no podía formar parte del proyecto de mi vida y no
debía desperdiciarla en reglas; sino mas bien que
la excepción fuera la misma regla.

La correspondencia, tanto la recibida como
la mandada, estaba censurada , la teníamos que entregar
con el sobre sin cerrar y se recibía con el sobre abierto por
nuestros Superiores. No había derecho a la intimidad; el
 control debía ser absoluto, para ejercer el
Absoluto Control.


Mi padre, no se si mejor conocedor que yo de la Orden,
me explicó que si un día decidiera dejarlo todo, sólo tendría
 que escribirle indicando que no entendía el versículo 33 de San  
Juan, y que él procedería venir a buscarme, así lo hice y mi
padre se personó al Superior, no saliendo éste de su asombro
de ver la astucia jesuítica superada.


Intentaron que reflexionara, quedándome unos días
más pero yo ya lo tenía decidido, tras un sedante que me
suministraron en la enfermería marché de regreso a mi casa
junto a mi familia a empezar una nueva vida; dejando tras de
mí, aquel edificio cuadrado simétrico, ordenado, lleno de
murallas intelectuales, de pecados inexistentes, de sacrificios
inútiles. La salida del Noviciado supuso recuperar mi libertad
de pensamiento, mi libertad física, y se juntó con los vientos
 de ruptura, propios de aquellos años de mi juventud;
 Mayo del 68.



A MILITAR

Mi estancia en el Noviciado duró dos años escasos al
final de los cuales debía profesar los votos, para seguir con
dos años más de Juniorado , siendo éste como una tímida
escuela profesional que acababa de abolirla anterior regla
de no aprender
más letras que las que sabía al entrar.
Mi relación con la Compañía de Jesús ha sido escasa.
Un año después de salir se me ocurrió recurrir al Padre
Provincial situado en aquel momento en la calle Caspe
para ver si me podía prestar algún tipo de ayuda pues no
encontraba trabajo. Salí arrepentido de tal gestión por el
nulo interés que demostró.

Acabado este período, llegó el momento de cumplir
el servicio militar. Yo había tenido siempre una inclinación
por la mar, y decidí hacerla en la Real Marina Española
como voluntario de dos años.

Inconscientemente debí continuar siguiendo la
   idea del fundador de la Compañía de Jesús que opinaba
que sólo había dos formas de entender la vida, siendo
  religioso o militar,criterio que en algunas provincias no
industrializadas donde esta opinión podían traducirse
por militar-religioso o funcionario público.

La mili, venía a ser un estadio tras el cual
pasabas a ser adulto, hombre, varón. A partir de aquí,
  las cosas empezabana ser serias, y se daba por sentado
que ya se tenía asentada la cabeza.

Los que ya la habían pasado llevaban una foto en
   la cartera que destilaba “ una actitud chulesca con ardor
     belicista”(que frecuentemente enseñaban con orgullo) que
    atemorizaba a los que aún debíamos pasar por ese trance.
 Ese ardor guerrero se traducía en escribir el la Cartilla 
 Naval en una casilla valor: “se le supone", dado que no
    se había entrado en ningún acto de guerra que demostrar
lo contrario.
En ese después, se te permitían los vicios; se suponía
  habías dejado tu virginidad por algún burdel y tenias el pase
 para formar una familia, después de venir de vuelta de todo 
lo prohibido. Tener liquidada la mili era importante para el
 trabajo, ya no se te consideraba un aprendiz sino un Oficial.

     Tomé aquel tren militar viejo, lento, perezoso con parada en
   todas las estaciones y apeaderos posibles; que con el crujir
 de sus hierros y maderas me llevaron desde  Barcelona a
    Madrid y finalmente a Cádiz.  Deslizándonos por los raíles, 
aquel grupo de  jóvenes nos acercábamos a sufrir una
 fracción de tiempo en nuestras vidas, que sería recordada
 y explicada casi siempre como si fuera la novela de nuestra 
       existencia  en la que nadie confiesa haberlo pasado mal. La
 Mili empezaba con un  tren lento, y terminaba con otro tren,
 más rápido.

Muchos de aquellos jóvenes jamás hubiesen tenido la
oportunidad de conocer otras tierras, y quizá sus vidas no
 los hubiesen separado nunca de sus pueblos de origen. El 
 propósito inicial de la deslocalización de la mili, no venía a
 ser un turismo gratis; tenía el fin que desarraigo de su zona,
 fuera posible el cumplimiento de cualquier orden recibida, 
caso de un supuesto alzamiento nacional contra la
 dictadura impuesta. 
Algunos, no sabían el Castellano o lo
 mezclaban con sus hablas  regionales para otros, aquel 
acontecer les dio la posibilidad de descubrir,  que bajo su
 aparente rudeza, tenían una inteligencia sin cultivar y que 
más tarde quedándose en la Marina pudieron acceder 
Oficiales.

Aquel trayecto duró tres días. El tren era de los llamados
   "borregueros” de carbón, pintado de gris parecía confundirse
 con las nieblas. Sus asientos de madera, que en la parte
 posterior tenían una especie de balconada donde se podía
 disfrutar de toda la panorámica del paisaje al aire libre.
 Durante el recorrido se paraba en estaciones concretas a
 comer con parada de dos horas. Su arranque lento, pesado,
 perezoso, permitía a los pasajeros subir estando el tren
 en marcha, creando expectación por si alguien  no lograba
 incorporarse, quedando en tierra.

  Todos los trenes tenían prioridad sobre nosotros,
 y  con frecuencia, inexplicablemete, quedábamos en 
alguna vía muerta campestre, durante horas, para 
dar paso a cualquier  objeto que se deslizara sobre
 raíles. Al cruzarnocon algún Talgo quedaba
 delatada nuestra marcha perezosa.

Tantas horas de trayecto, hacía posible
 intimar con alguna chica  que posteriormente  se
 mantenía  correspondencia; aunque sé de algunos
 que en el mismo trayecto habían llegado a más......

  El tren empezó a formar parte de los traslados, permisos, 
nuevos destinos pero ninguno tuvo las vivencias de este 
primer trayecto. Sólo entrar en el cuartel sufrimos un 
rapado con una máquina de pelar llamada de cuatro ceros 
como si quisieran despojarnos mediante este acto de todas 
las ideas civiles que pudiéramos llevar en nuestra cabeza
 para dejar paso a todo lo nuevo por aprender.


Pasamos por el pañol de vestuario, donde se nos hizo
 entregade trajes de marinero blancos para el verano, dos
 de azul marino, para invierno, dos mudas de faena grises
para trabajos, dos pares de botas calcetines una manta,
          tafetán, peto de gala y el chaquetón, y el clásico saco marinero.
 Si te quitaban, tenias que quitar. Con frecuencia lo más 
     codiciado eran los gorros y lepantos, solían desaparecer en 
concentraciones o hacinamientos; el que no la tenía, la
     tomaba  y se la calzaba en la cabeza rápidamente, de manera
 que siempre quedaba alguien sin cubrir la cabeza




No podré olvidar, la imagen que se produjo al
obligarnos a una ducha fría que consistía en el desfile
   por un pasillo largo como de 10 mts. de tubos perforados
como si de un túnel de lavado de coches se tratara.La 
  sensación que percibo ahora de este recuerdo, es como
   las imágenes de los campos de concentración nazi al ver
tantos cuerpos desnudos.

También perdura en mí, otro recuerdo de parecidas
características; ante alguna infección sexual generalizada.
Se nos practicó una inspección ocular a todos.

Nos ordenaron ponernos en fila;
la recuerdo como de 30 mts. todos con los pantalones y
calzoncillos bajados en un patio, y un sargento sanitario
con un puntero de madera, hurgaba en nuestros
genitales con presteza para ver si veía algo posteriormente
con una especie de flitador que pulverizabano sé que
sustancia sobre nuestras partes mas nobles.

   La correspondencia, tenía un lugar destacado en
 aquella soledad, recuerdo aquel papel rayado de cartas,
 a la que ella contestaba con otra manchado con beso
 de carmín. Se leían una y otra vez.
 El inicio de la carta con alguna  chica que se deseaba 
conquistar,  resultaba embarazoso;  de ese matiz se
 deducían las intenciones: Apreciada amiga, Estimada,
 Querida, Inolvidable  .?

  Perdíamos en nombre al entrar en el Cuartel  y
 pasábamos ser una matricula de 4 cifras, no deberíamos
 tener sentimientos, ni corazón, debíamos ser algo metálico, 
    obediente, a la voz del mando; lo mas parecido a un soldado de
 plomo, pero animado que no tenía pasado; que inició su vida
con un número y que su cerebro estaba listo para llenar
 de ideas aquí militares; allí religiosas.

Desde el primer momento empecé a ver similitudes entre los
Jesuitas y los Militares. Volví a verme envuelto en reglas, en
jerarquías, castigos, (allá penitencias). La irracionalidad había
permanecido durante siglos en los dos lados . Mas tarde he
aprendido que las reglas son para eternizar la irracionalidad, y
que cuando un fundador las escribe empieza a morir con ellas,
el verdadero espíritu de las ideas que proclama.






La máxima autoridad de la Compañía de Jesús el
Padre “General”
en la Marina volvía a tropezarme con la misma palabra
mi General”. El que manda en una Comunidad de
Jesuitas se le llama Superior. Aquí había que
obedecer y respetar al Superior.

La obediencia tan recalcada y machacada por los
 religiosos, se convertía en subordinación; con que 
ejecutaras, era suficiente en lo militar; en lo monacal 
se te pedía, además estar convencido interiormente.

Los Jesuitas al que llevaba los temas económicos
 le llamaban “Ministro” y el mismo nombre de
“Compañía de Jesús" venía ser un término militar.
Compañía = (100 hombres y un Capitán).-
Esta similitud entre nomenclaturas de Ejército y 
Religión tendría que ver por la edad en que estuvieron
 fundadas, pero no es del todo así. Monseñor Escribá de
 Balaguer también estuvo tentado de esta guisa pues
 en el Libro “Camino” (1.939) del Opus Dei, repite la
 palabra"Caudillo varias veces”;da la impresión que
los Religiosos y Ejército, no han andado por
caminos muy dispares.


Ante la expresión “vida civil “, vuelve a mi recuerdo ese
empeño de estas instituciones en seccionar la sociedad,
los Jesuitas, legos y laicos; el Ejército militares y civiles


Monseñor Escriba en el (Camino máxima 28 ) Dice:
“El matrimonio es para la clase de tropa no para el
Estado Mayor de la Iglesia” Repite en el numero 61:
“Cuando un seglar se erige en maestro de moral se
equivoca frecuentemente.
 Los seglares sólo pueden ser discípulos
    En la subordinación, se hacía referencia constante a la
obediencia ciega y venía a ser un tema tan importante 
    como en la vida religiosa. La subordinación lleva consigo
        la jerarquía, el renunciar al raciocinio, a la propia voluntad,
para dejar ésta en manos del mando.
La obediencia en lo religioso-militar es el
sepulcro de la propia voluntad

   Durante dos semanas aprendimos los galones y 
categorías  de un libro que aún conservo. Practicamos
 incesantes ejercicios  de instrucción militar, una y otra vez, 
giros a la derecha, a la  izquierda, vuelta atrás, presenten
 armas, ejercicios que ahora veo ridículos, porque se cifraba
 como éxito el desfilar uniformemente, como si todos
 aquellos seres  humanos fueran solo uno, y latieran con
 un solo corazón.

 Dibujábamos  diversas formaciones geométricas  por
  aquel patio de armas con espíritu  guerrero. No entendía
 que  aquella uniformidad de soldaditos de plomo, nos
 pudiera hacer ganar guerra alguna,  ni ser más efectivos 
que nuestros supuestos enemigos, máxime cuando
 durante toda la milicia se disparaba sólo un cargador
 de balas siendo estas de fogueo.

 El período de instrucción culminaba con la Jura de Bandera;
 el  acto más sublime; donde se juraba por Dios defender a la
 Patria. Visto desde hoy, la Patria cada uno la ha entendido
 como quiere,  y los que más se han llevado a la boca la palabra
 España, son los que mas la han traicionado en beneficio propio.
 Esta jura de bandera tiene connotaciones con los votos
 religiosos, es también el primer acto solemne donde se jura:
 Pobreza,Obediencia y Caridad.
En el Ejército la obediencia es diaria, mientras que en lo 
Religioso es  genérica.



      De nuevo al verme vestido con aquella indumentaria
    paseando por las calles de San Fernando recordé la misma
sensación que cuando vestí por primera vez la sotana de
Jesuita, la gente me pareció que me miraba y que todos
    estaban pendientes de mí, recordándome algo que relataba
     mi padre de una Revista de la República en la que aparecía
    en su portada un militarote lleno de medallas y un cardenal
con su fajín rojo; y a pie de la página decía: "
No te fies nunca de la gente que
no viste como los demás".-

Los primeros períodos tanto en lo religioso como 
en la milicia, son de extrema dureza; a la que pasada 
la prueba, se accede a una relajación para pasar a lo 
cotidiana normalidad; donde ya no eres una matricula
y recuperas tu verdadero nombre e identidad.

De reemplazo en reemplazo, se veía el mismo
 método y forma de enseñanza, nada cambiaba, ni un
 ápice, todo se eternizaba. En el noviciado las largas
 horas de oración con los mismos textos, los trabajos
 comunes; la humildad llevada a extremos donde se
perdía la autoestima, adquiriendo una conciencia 
de pecados inexistentes.

Pero aquella Ciudad, de aspecto colonial no le causaba
sorpresa el ir y venir de los uniformes blancos al igual que
a sus edificios, así que pasé a formar parte de aquel paisaje
urbano cotidiano. Volviendo de Canarias a Cádiz; la dotación 
se agolpaba en la borda para divisar la aproximación de tan
 linda Ciudad, con sus casitas blancas, sus calles con olor a
“pescaito frito”, a churros bañados con café con leche
y a marisma.

San Fernando, población estrechamente vinculada
a la Marina es donde se concentran gran cantidad de
dependencias del Departamento Marítimo.
Se llega a este pueblo desde Cádiz por una carretera con
marismas a cada lado. Los pueblos colindantes, Puerto de
Santa María, Chiclana, con su tórrido sol, y sus vinos que
servidos sobre una barra de madera, eran enumerados con 
unos palotes escrito con tiza, y que el camarero borraba 
con el codo al saldar la cuenta El período de instrucción, 
que así se llamaba,tenía una duración de tres meses al final 
de los cuales, se nos suponía  marinos semiadiestrados
 a obedecer con respeto a nuestros superiores y a desfilar
 con marcialidad.-

Escabullirse, recibía el nombre de escaquearse
arte donde residían una infinidad de expertos al que se
accedía a través de meses de milicia y una dosis teatrera
 llamada “jeta”. La principal virtud pues era pasar
 desapercibido, no demostrar la existencia,  esconder el
 nombre. La notoriedad podría calificarse de gran error, 
estar en boca del mando, significaba estar presente en la
 mayoría de  trabajos, bien es cierto que frente a esta filosofía
 se practicaba la contraria, ser visto, darse a ver un par de
 veces al día por la cubierta a la vista de los mandos, tiznada
 la cara con grasa de la sentina, sucio y con una estopa en la
 mano. De esta manera se granjeaba la fama de ser un gran
 trabajador al que nadie citaba por estar metido en
 alguna acción sin identificar.



Durante los 6 largos años no recuerdo haber conocido
a ningún mando catalán, (si mallorquines y valencianos).
Años más tarde me tocó por sorteo destino en el barco
"Azor" donde el llamado Generalísimo Franco solía utilizar
para sus salidas a la mar. Las personas destinadas a este
barco se les miraba el pasado de sus padres en la Guerra
Civil y por el sólo hecho de estar en el bando Rojo,
automáticamente eran rechazados en este destino;
tal caso me aconteció a mí.

            Un compañero mío ocupó mi destino y me contaba
       que el Generalísimo tenía un trato con él a bordo normal,
seco pero sin tic de Dictador, no intimidando su trato.
             Franco ascendió en el Ejército de Tierra ; pero al ser hijo
   del Ferrol ( al que él añadió “ el Ferrol del Caudillo” ) .
        Admiraba a la Real Marina”; por eso utilizó siempre como
   traje de gala el de Capitán General de la Armada.  Hay 
  que recordar, que no pudo entrar en la Marina por ser
   demasiado joven, en cambio en el Ejército de Tierra, en
 Zaragoza sí lo admitieron .

ORDENANZAS

Las llamadas ordenanzas de Carlos III,
(Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas) seguían
vigentes en aquella época, y eran tan irracionales
como las de los Jesuitas.

Promulgadas en 1768, estuvieron vigentes hasta 
1.978, comprendían tres tomos divididas en 8 tratados,
sobre la contabilidad de los cuerpos y tropas, obligaciones
 y disciplina militar (desde el soldado hasta el Coronel); 
tomas de posesión de empleo; Juntas de Capitanes;
 ascensos, disciplinas; honores funciones; justicia militar. Etc.
Una de ellas decía:

“Los días 28 y 29 se pagará, si sobrare dinero 
(que no
 sobrará) se repartirá entre la vil canalla de proa".

Explicaban de una práctica común consistente en atar 
con cuerdas al castigado y echarlo  al agua por la borda y
     costado derecho (estribor), "pasarlo por la "quilla"(costillaje
    o espina dorsal del buque), sacándolo  posteriormente por el
 otro lado de la nave "babor".-(lado izquierdo).

Aquí había como diferentes subgrupos claramente
 diferenciados:  Los Oficiales a de Escuela Naval (con 
estudios en la Escuela Navalde Marín), y los Oficiales
 que procedian de la Marina Mercante a la de Guerra, 
y se les tenía de menos por los de la Academia Militar 
existían diferentes familias de larga tradición en la 
Armada como los Cervera, Los Arbazuza, etc. ,


    Los Oficiales Sacerdotes Castrenses, curas con dudosa
  vocación religiosa, venían a ser un compendio de lo malo
    de lo religioso y lo militar. Conocí un caso de un sacerdote
 que siendo cura de una ciudad dejo en estado a una chica
joven y como refugio de sus pecados se hizo Castrense
buscando destino a 1.000 kilómetros de la chica. Estos 
tenían que convivir con otros curas de reemplazo que 
   el Obispado tenía la obligación de incorporar al Ejército,
   por un período igual al servicio obligatorio en la Marina
 (2 años). Existía un enfrentamiento continuo entre
estos dos tipos de sacerdotes.

En una ocasión ordenaron a un cura de remplazo, amigo
mío Mossen Josep a celebrar Misa en la Iglesia militar
el día 18 de Julio, fecha del glorioso Alzamiento Nacional
y se negó por considerar correctamente que las guerras
 entre hermanos no tenían que celebrarse. Y en reprimenda
 lo embarcaron en el buque transportes" Aragón" por rojo.
Recuerdo de otro valenciano que una vez paseando por
 la calle Real del Ferrol lo paré y me indicó que no le dijera 
  nada que lo estaban persiguiendo. Mas tarde lo devolvieron
 al Obispado y tuvo que abandonar el País
 por indicación militar. Sé que murió en Chile asesinado 
en alguna guerrilla popular en contra de Pinochet.

Al tener rango militar con sus galones les daban el
mismo trato que a los demás y las prebendas que los
    sacerdotes de profesión Castrense, y éstos de reemplazo
las utilizaban para el pueblo. En una ocasión a Mossen
Josep le entregaron una vivienda y como él vivía en la
Residencia de Oficiales, abrió el piso al barrio como
  centro de encuentro de jóvenes, en cuanto se enteraron
 los otros castrenses le quitaron el piso. Hoy dicho
 sacerdote está en Ruanda desde hace varios años, con
 el que sigo teniendo relación espléndida.

La asistencia sanitaria correspondía a los oficiales
    médicos y a los Hospitales militares. Todo lo menudo se
    arreglaba con una misma pastilla milagrosa tipo aspirina
 llamada el Ancla  porque esta estaba impresa en la
 propia pastilla.

CASTIDAD CASTRENSE

       En el Libro común a todas las especialidades se hacía
 extensa referencia  a la profilaxis venérea. blemorragia, sífilis.

Entre las maneras de preservarse citaban la más segura, 
la abstinencia y la continencia hasta llegar al matrimonio 
 casto y virgen. Pero que si el hombre fue débil y cayó en la
  tentación debía usar preservativo, aunque esos centímetros 
    de goma dice que no le darán total seguridad. Citaba también
 una pomada llamada” Blenocol”

Las desviaciones sexuales en el Ejército estaban mal vistas;
pero eran consentidas en aquella época en una proporción 
muy pequeña.

Un marcado desprecio tenía los que conseguían un grado
 más por la ley llamada de los "20 años”; es decir cada 20 
años  un galón más sin previo examen. Estos  suboficiales
 suspendían lo insuspendible quedándose permanentemente 
en esa ley; algunos lo hacían para no tener que navegar y 
quedarse siempre en una misma ciudad o destino


         Recuerdo varias anécdotas de estos suboficiales entre ellas 
una muy significativa: Una vez amarrando un chinchorro
(embarcación menor de un solo tripulante a remos) a una
gabarra (una especie de contenedor flotante) estando los
 dos flotando en el mar, al unisono , muy astutamente y
     con cara de lobo de mar  me indicó que soltara mucho cabo 
(amarradura por largo) para que el "chinchorro no se
    quedara colgado a la gabarra en la baja mar". "Precaución
 correcta cuando se amarra una embarcación al muelle en
 tierra firme, pero del todo estúpida si los dos elementos
    están en altamar dado que subirán y bajarán al unísono".

Quedaban especialidades en vía de extinción, como
" Cabo cañón" que fueron sustituidos por otra palabra
más técnica como "Artilleros". "Cabo Fogonero" que
supuestamente se crearon al llegar el vapor y que les
 sustituyó la especialidad de "Mecánico".

Después venían los Cabos que también los había de distinto
rango Cabo 1 chaquetilla en ascenso a Suboficial (Sargento)
profesional. Cabo Rojo profesional de la Marina, y Cabo Verde
que durante la prestación normal del servicio militar llegaban
a este rango; y finalmente venía la marineria (marineros rasos)
que en función de su destino y veteranía se les daba rango de
prestigio sin galones, lo daba el porte, la experiencia, y los
días que restaban para licenciarse.

CAPITULO: Galicia ( El Ferrol)

Llegó un corte permiso a casa después del cual fui
destinado a la Escuela de Maniobra situada en un antiguo


velero llamado GALATEA que junto con
" Juan Sebastián de  Elcano"
eran los únicos veleros existentes.




Estuvo operativo para la Armada Española del 1.922
al 1.982 aunque en el 1.959 dejó de navegar, continuó
como Buque Escuela estático. Con sus 2.800 toneladas,
94,57 metros de largo, y 11,41 de manga.
Sus palos:


Bauprés-Trinquete-Mayor y Mesana
El Galatea he sabido que más tarde fue vendido por
la vergonzosa cantidad de 7 millones de pesetas
en 1.992 a Gran Bretaña en pública subasta; después de
10 Años de abandono vendimos parte de nuestra historia
de mar, dando a los Ingleses otra victoria naval.
( sumándose a la de Trafalgar )
Anclado y reformado, puede hoy visitarse en Glasgow
como museo. Ciudad donde se votó el 3 de Diciembre
de 1.896 donde reposa anclado, como recuerdo
permanente de nuestra frágil memoria marinera,
y nostalgia de todos los que pisamos su cubierta
y tuvimos destino en él.-

Este barco estaba situado en El Ferrol
del Caudillo, ciudad que destila un pasado histórico
que vivió épocas florecientes, casi de espaldas a Galicia,
daba la impresión de que en Ella empezaba algo y que
en Ella misma terminaba; porque la mar no la dejaba
continuar. A principios de siglo llegó a tener un Ateneo
de los más importantes junto con dos periódicos, uno de
ellos fue el primero de España en tener una estación de
telegrafía sin hilos.


Tuvo lugar en sus astilleros la botadura del primer barco
 de vapor; el primer barco con casco de acero; y en 1.912 
el primer acorazado. Tenía como ciudadanos Ilustres a
 Concepción Arenal, Pablo Iglesias, Francisco Franco, 
Torrente Ballester, que describió maravillosamente esta
 Ciudad en sus escritos. Llena de actividad por los Astilleros
 y el Departamento Naval era un bullicio de gente foránea, 
que  por estas dos actividades residíamos en Ella . Poco
 sospechaba al pisar por vez primera esta Ciudad que
 estaría tan vinculado a Ella.

El primer destino de buque “Almirante Lobo” tenía
la base en Ferrol; la chica de quien me enamoré y casé
nació en esta Ciudad. Una de mis mejores exposiciones
de pintura se realizó en 1.992 en Ferrol; y por motivos
de trabajo la vida me ha llevado varias veces a Ella.

En sus astilleros se había construido el Navío
“SAN TELMO” en el 1.788 barco sobre el que se vertieron
numerosas historias sobre su naufragio. Popularmente se
le conoció como el Navío Negro, armado con 74 cañones,
desapareció en Cabo de Hornos, con 644 hombres a bordo
en el 1.802.

Otros barcos conocidos fueron construido en sus astilleros;
los Destructores CERVERA, el BALEARES, que tuvo una
corta vida 1.936-1.938 fue hundido por la Escuadra Repúblicana.
El CANARIAS, del que cuentan que una vez terminado en 1.936
 iniciada nuestra guerra civil, marchó desde Ferrol a Cádiz sin 
cañones siendo éstos de madera y que en su recorrido los 
barcos enemigos se apartaban de él por el supuesto alcance
 de su armamento.

Existían tratado de Derrotas al impulso de los vientos alisios:
Los alisios, son vientos constantes y regulares que soplan

 todo el año en los Océanos Atlántico, Pacífico e Índico, entre
 los  trópicos  y el Ecuador, que tuvieron una importancia crucial
en los Viajes Atlánticos entre Europa y América. En el libro
 Derrotas a la América Septentrional se escribe:

Derrota de la Habana a Ferrol:


“Estando fuera del Puerto de la Habana, si el viento diere
lugar, se irá como al NE, al reconocer la Cabeza de los
Mártires; pero si el viento fuese escaso, se barloventeará 
en la costa hasta ponerse al NS. Con el Pan de Matanzas,
 y luego reconocer y montar dicha cabeza, y puesto como
 5 leguas al E. de ella, se embocará al Canal de Bahasa,
 hasta rebosar la latitud de Cabo Cañaveral que estará
 desembocado y luego a NE hasta los 36 º de latitud 
desde se continuará según queda prevenido en la
 Derrota de Puerto Rico a Ferrol.

Galicia me supo a verde, a lluvia, a niebla, viento y mar.
Quien la visita queda cautivo de su paisaje. A mí, me recibió
con 19 años y puedo decir que es mi segunda Patria. El carácter
 gallego es dulce, fatídico, conformista, no quiere ningún cambio 
(no sea que vaya a peor). En sus juicios entran múltiples variantes
  que hacen sea difícil sacarle un" Si o No" a un gallego.  Eluden 
definirse respondiendo a la pregunta con otra pregunta la más
 clásica es preguntar"mañan vai chover ? "
(mañana va a llover ?) a lo que se responde " a tí que che
 parece ?" ( a tí que te parece ? ).

Hay que decir que en la Galicia no muy lejana , las mujeres
han llevado el peso de la familia, incluso han tirado del arado
romano,sembrando los campos, han recogido la patatas de
los campos, han ejercido el matriarca, el hombre ha estado
durante generaciones en la mar, ha emigrado.
La palabra más repetido es “miña nai”o meu pai apenas si
 lo escuchaba.

Tener una lengua propia enriquece aún más a los Gallegos.
Los versos de Rosalía de Castro traducidos al Castellano son
una cursilada y alcanzan su esplendor en su legua natural. En
aquellos años hablar gallego estaba mal visto y se identificaba
a quien lo hablara como aldeano.

He tenido tres destinos en barcos de guerra, el pase por
el portalón en las tres ocasiones ha quedado fijo en mí.
Con una lluvia constante un cielo gris, divise por primera
vez aquel Galatea majestuoso sacado de alguna película de
corsarios lleno de palos y velámenes y un enjambre de cabos.
El acceso a él se hacía largo, como por un pasillo de varias 
gabarras, al otro extremo se divisaba un marinero de
 guardia con el arma al hombro, resguardado con un
 chubasquero negro de la constante lluvia; dudé en entrar
 pero había hecho un camino demasiado largo para volver
 atrás (1.250 Kms.  dos noches de tren en el llamado desde
 Galicia“ el Catalán” y de Barcelona “el Gallego” ).

Empecé a deslizarme por aquel pasillo flotante 
de gabarras hasta llegar al Buque-Escuela, al que
 le percibí al pisar su cubierta un fuerte olor a zotal
 y a brea. Hice el saludo a la bandera, y después de
 retirar los pertrechos que se nos daban para el inicio
 del curso tiré el coy ( hamaca que se colgaba a dos
 ganchos) al frío suelo del sollado en el que me tocó 
dormir durante un año debido al exceso de personal
 que se hacinaba en aquel barco.

Las condiciones de vida en el barco eran duras,
no teníamos agua dulce y los platos se lavaban en el
muelle con arena de mar. Todos teníamos algún
domicilio particular que nos limpiaban la ropa. Tuve una
lavandera que se distinguió por un motivo que no acierto
a comprender: En una ocasión me devolvió todos los
calzoncillos con la bragueta cosida, no sé si no estuve a la
altura de lo que se esperaba de mí , y fui premiado con tal
castración textil. 
En la nomenclatura de buques, llegábamos a conocer
la más mínima parte o pieza de la construcción del
buque, había palabras muy curiosas:
Tapacoños = 
Lona que se colocaba en la escalerilla del barco
para que a las señoras no se les viera nada.
Condón del Obispo=
Manga que se coloca en la parte mas alta
del palo del barco para ver la dirección del viento-
Bragas= 
Cuerdas para abrazar en el izado de pesos.
Ligada de puta madre ,Pecho de muerte= nudo que se da
 en la recogida de la velas
Pié de amigo= Estribo para apoyar los pies al bogar.
en la mar se boga y en el río de rema.
Japonesas= 
Redes que las plumas utilizaban para el transporte.

Foque, Petifoque, Trinquetilla, Trinquete, Mayor,
Mesana, Bauprés, Cangreja, Botavara, Amantillo,
Roda,Codaste, Tolete, Barlovento, Sotavento, Azocar,
 Zafar, Encapillar, Chicote, Orzar,Largar, Bita,
 Cornamuza, Noray son palabras marineras,
 junto con sus nudos: As de guía- Nudo llano- Ballestrinque-
    Ahorca perros-Margarita Toda una infinidad de nomenclatura
 dedicada a la identificación de los diferentes elementos de
 que se componía el velero.

Explicaban que en una coincidencia de un velero Inglés
con otro Español , no se si el Galatea,en un puerto en Sudamérica, 
el capitán Inglés invitó a los Oficiales y Marineros del barco
 Español a presenciaren en la cubierta de su buque lo adiestrada
que estaba su tripulación y la habilidad que tenían en moverse
 por la arboladura de sus cuatro palos; a lo que un marinero 
inglés subió con la destreza de un gato a lo alto del palo 
mayor y colocándose boca abajo y las manos libres se quedó
 varios minutos en aquel arriesgado equilibrio; posteriormente 
se desplazó de un palo a otro caminando en el aire a través de
 una cuerda.

Esta situación puso en un aprieto al Capitán Español 
que designó a un marinero para emularala hazaña
 inglesa. Al día siguiente, todo el grueso de la tripulación
Inglesa pasaron al velero Español a presenciar
el evento. Empezó a subir el marinero lentamente por los
flechastes con el nerviosísímo de quien se sabe observado,
decidido a superar la cabrioladel inglésen lo alto del palo,
 pero sin tener la más mínima convicción . Se posó en la punta 
del mástil y con la cabeza abajo, como queriendo prolongar
 la longitud del palo, puso sus manos en cruz perdiendo el
equilibrio, a lo que en su rápida caída se asió a un cabo, topo
con la verga, dando una vuelta en redondo con su vientre,
llegándole milagrosamente una cuerda que le plantó erguido
de pies en cubierta sano y salvo como si aquello fuera una
 rutina diaria.

Entonces el capitán español dirigiéndose al inglés
le indicó que en otras ocasiones lo había hecho mejor.
La visita a la sala de máquinas me resultó como una
película de Julio Verne. Escalerillas descendiendo a diferentes
estrados, válvulas de cobre, bielas enormes al descubierto;
tuberías de presión, manómetros, sentinas , toda la gran
maquinaria que se encargaba de mover una enorme hélice
en los momentos en que el viento resultara perezoso; todo
en perfecto estado de revista, pintado hasta el último detalle.
Parecía como si el tiempo se hubiese detenido en aquella
gran sala de las entrañas del velero.-

La derrota situado en la toldilla era una obra perfecta
de barco corsario; con sus relojes de los que se llevaba un
libro de cada uno de ellos con los minutos que se adelantaban
o atrasaban, recuerdo quenos decían que el mejor reloj era
el que siempre se adelantaba o atrasaba los mismos minutos
en 24 horas. La campana, preciosa de bronce, con un
cordón blanco trenzado servía para marcarlas horas ,
y en momentos de niebla indicar a otros buques
su presencia.

Los castigos resultaban originales, siempre
tenían algo que te ponía en ridículo. Uno de ellos
consistía en amarrar un bote pequeño al barco y se bogaba
constantemente sin que la embarcación se pudiese desplazar.


Otro consistente en subir arriba al palo mayor
y quedarse de vigía indicando en voz alta las embarcaciones
que se aproximaban con el consiguiente mareo en aquella
altura, y por último el más gracioso consistente en coger
con un cubo agua por estribor y verterla por babor un acto
tan gracioso como inútil.
La comida era siempre repetitiva y la máxima
     ilusión gastronómica consistía en pedir en el bar un par de
 huevos fritos encima de un buen bistec, regado con tazas
de ribeiro blanco; y si a esto se podía añadir ver alguna
      película en los numerosos cines de la ciudad, ya se bordaba
    el día. Las tapas tan variadas en marisco y pescado hacían
que por poco dinero se pudiera picotear.

A la cocina Gallega le falta imaginación y le sobra
  calidad, la mar le ha dado tanto y tan bueno que hervido
        o pasado por la sartén alcance cuatro estrellas, no haciendo
       necesario incluir aditivos. Las langostas, hace 100 Años los
   aldeanos no las comían, y a golpes las mataban al arribar
   a las playas para hacer servir como abono para la tierra.-

Las pensiones, lugares que van desapareciendo, eran 
divinas, refugios de hogar. En ellas pernoctábamos algunos
 fines de semana (francos de ría) de los que librábamos
 guardia. Con la Matrona se establecía una relación familiar,
ella se le pedía dinero, se la adeudaba y se la llegaba a
querer como a una segunda madre. Por falta de dinero se
 alquilaba una habitación y dormíamos dos en una misma 
cama, las habitaciones eran virtuales pues no tenían paredes
 sino cortinas; y alguna vez había que soportar el chillido
 intermitente  del somier y el valvuceo de alguna pareja justo
 al otro lado de la cortina en su nido de amor.

Deber dinero al sastre era lo correcto, y como en la
ciudad coincidiamos todos paseando por la Calle Real;
lo que procedía era poner en marcha alguna maniobra
evasiva para no toporlo de cara . Al final siempre se
 saldaba la deuda para iniciar otra de nueva.

Transcurrieron 12 meses nos dieron un permiso
durante el cual debíamos recibir la orden de embarco
para nuestros nuevos destinos, comunicado que se
efectuaba a través de telegrama, pasaron varios días
y se personó la Guardia Civil en casa para entregar
personalmente el segundo telegrama. Debió de haber
alguna confusión pues el primero no llegó nunca.
Mi primer destino fue el barco del General Franco
“Azor” pero de allí fui tachado por mi familia que había
luchado en la República. El segundo destino jamás lo 
supe; y el tercero fue a modo de castigo en el 
Almirante Lobo”, más bien resultó ser un premio. 
Le llamaban el penal flotante, todos sus tripulantes
 tenían algo que expiar, incluso el Comandante que
 decían estaba por vestir de paisano, siendo 
guardiamarina y haber tenido algo que ver 
con una menor.


Partí para Gijón, con los papeles en regla de la

 Comandancia  de Marina de Barcelona y después
 de un largo recorrido de los que ya empezaba a tener
 costumbre llegué a Gijón informándome que el barco
 acababa de zarpar para Avilés. De nuevo continué 
 aquella búsqueda de mi nuevo destino que parecía
 querer alejarse de mí.  El barco era un transporte
 mercante pintado de gris naval que hacía misiones
 de carga y descarga y sobre todo suministraba carbón
 a todos los dragaminas y embarcaciones en misión
 de guardacostas de la Marina, andaba por todos los
puertos del litoral e islas; con sus 5.600 toneladas su
 primer nombre fue Torrelaguna y formó parte de una 
serie de cuatro cargueros construidos en Cádiz por los
 años cincuenta que resultaron unos verdaderos
 engendros a una velocidad penosa de 8 a 9 nudos,
 haciéndose las navegaciones a bordode él casi
 interminables.
Tenía dos cañones de 37 mm proa y popa. En octubre
 de 1.954 lo compró la Armada rebautizándolo con el
 nombre de ”Almirante Lobo”que vino a sustituir la
 baja del Contramaestre Casado 

Aquel volumen flotante pintado de gris naval, adosado
al muelle de carbón, parecía confundirse en el horizonte en
aquel día nublado. En mi aproximación se me agolparon un
montón de dudas e inquietudes sobre aquel destino con tan
 mala fama y malos augurios. Al pie del portalón dos marineros
 empezaban a retirar las estachas para su inminente partida,  
y por su megafonía se escuchaba “babor y estribor de
 guardia”; frase en la empezaba toda la
 maniobra de desatraque.

 En mi nerviosismo, me olvidé de
 saludar a la bandera de popa, requisito indispensable tanto
 a la salida como a la entrada con la mano en la frente modo
 de  escuadra, a lo que precedió una orden por los altavoces
que me persona en el puente de mando, cosa que hice
 recibiendo un arresto por tal olvido, consistente en
doble guardia de puente.

Me asignaron una taquilla y una cama 
en un pasillo
 llamado sollado de cabos. Las guardias en navegación 
  son de alterne durante las 24 horas del día de 4 horas en 
   activo y cuatro horas de descanso. Empecé mi guardia en
el puente de serviola en el lado de estribor, y con unos
 prismáticos tenía que divisar el horizonte en busca de
 alguna embarcación que anunciar al comandante con la 
  voz  de “barco a estribor”. Al poco rato por la amura de 
estribor  avisté un petrolero y se me dio la orden de 
saludarle acto que se efectúa arriando el izando la
 bandera de popa. Yo, quise presumir de bien educado 
y arrié primero la bandera lo que el petrolero contestó; 
al llegar al puente el Segundo Comandante arremetió
 contra mí, ya que tiene que ser el mercante el que salude
 primero a la Real Marina; y de nuevo sufrí otro arresto.
 Lo curioso, fue que pasadas unas horas nos cubrió un
a niebla espesa y perdimos nuestra situación en la mar;
a lo que al paso de un petrolero, me indicó el Segundo
Comandante que le pidiera la Longitud y longitud 
mediante ráfagas de luz en morse .

Aquel segundo Comandante era huérfano de la
Armada, supe que a sus padres los habían matado los
del bando rojo en nuestra guerra civil y que
inconscientemente, culpaba a todos de tal desgracia.

Mantenía una situación a bordo de paranoia, que años
 mas tarde pude comprobar en una película que se titulaba 
 “El motín del Caine”. Tal pánico infundía a la dotación que
 en adivinar su presencia en cubierta; todos accedían a los
           sollados inferiores como si de una fiera tuvieran que defenderse.
 Arrestaba por todo.Tenía un perro inglés grande como un 
             potro que le acompañaba por doquier, incluso en sus borracheras 
       en los distintos puertos,  nos guardábamos de él, al observar el
       perro al pié de la tasca correspondiente que montaba guardia
         en la  puerta de entrada. Al retorno del trío, el único sobrio era
 el perro que pacientemente  había esperado en cada portal
 de las tabernas y tugurios que habían frecuentado.

En Palma de Mallorca, al salir el segundo, y 
estando yo de
 guardia, me ordenó que a su vuelta quería ver a bordo unas 
defensas de un velero que colgaban por su costado, de modo
       que mande a dos marineros de noche, y a nado que sigilosamente
        y equipados sendos machetes para cortar los cabos de amarre al
 velero. Entre otras muchas excentricidades, encontrándonos
   en Alicante ordenó que a su vuelta quería ver en cubierta uno 
  de los hermosos bancos de madera nuevos, que acababan de
 colocar en el Paseo Marítimo.

El Segundo Comandante por el más mínimo
detalle arrestaba al Cabo Ramirez durante 15 días; pero
al arribar al primer puerto, le ordenaba que vestido de
paisano (estaba prohibido), se presentara en el portalón
para salir de copas con él y su perro. Al poner el pié en el
muelle el Segundo, y Ramirez pasabana tratarse de
tú y perdían sus galones por orden del Dios Baco.
Los dos, el Segundo y el Cabo mantenían un estrecho
vínculo por su afición a la bebida y por estar los dos en
este mundo sin ninguna Familia.

Algunos Oficiales y Suboficiales aprovechaban
el día que les tocaba estar de Guardia para emborracharse,
yo creo que lo hacían porque ese día no estaban controlados
por su mujeres que también tenían don de mando.

Uno de los primeros viajes fue a SIDI-IFNI para
exhumar un cementerio, dado que dejábamos los
españoles aquella Colonia.
Trasladamos 82 cuerpos en sus cajas de zinc
que fueron llevados a la Península y a los que no
reclamaron los familiares fueron enterrados en
el Panteón de Marinos ilustres.

El barco se desplazaba a 9 nudos cuando lo normal
era desplazarse a 25, un nudo pertenece a una Milla 
Marina que son 1.852 metros, por lo que las
travesías se multiplicaban respecto a los demás barcos.
Al llegar a tierra en las primeras navegaciones, era
como haber estado ingrávidos pisar firme sin que ningún
músculo tuviera que contrarrestar el desequilibrio llevado
durante travesías de 15 día parecía imposible.

En aquel barco se vivían anécdotas increíbles,
pertenecíamos a la Armada Española pero íbamos
de libres. En cierta ocasión y sin dotación a bordo llego
el Primer Comandante con un Almirante borracho
y con un burro subiendo por el portalón y ordenando
soltar amarras para salir a la mar, a sus órdenes
se le respondía con un “a la orden” pero sin ejecutarlas.

Teníamos abordo a un famoso personaje de
la Maestranza (Pablo Medallas) Había servido en
la Legión y posteriormente ingresó en este cuerpo de
la Armada, le llamaban Medallas porque pese a no
tener graduación ,en su pecho colgaban condecoraciones
al valor y arrojo que ponía en sus acciones.
En cierta ocasión el ancla se enredó en un cable dejando
al barco en una situación embarazosa. El tal Pablo sin
pensárselo saltó al agua vestido, deshizo el lío del cable.

Vivía obsesionado por las condecoraciones.
Pero Pablo cuando tocaba tierra se convertía por
arte de magia en Médico de la Armada. En Mallorca
pasó una noche con una sueca en un apartamento,
y involuntariamente se llevó un juego de llaves.
La chica denunció a la policía
que el médico del Almirante Lobo le había robado
las llaves, personándose la Policía con la Sueca
bordo esta comprobó que Capitán médico no tenía
nada que ver con aquella persona, a lo que se ordenó
formar en cubierta toda la dotación. En la revista se
comprobó que el autor había sido Pablo.

Entre sus repertorios figuraban actos teatrales que
tenían perfectamente estudiados. Llegaban al sitio de
más alterne de una Ciudad, se enteraban del teléfono.
Primero entraba Gerardo, Pablo desde fuera llamaba
y pedía que se pusiera al teléfono el Marques Gerardo
de Sotoancho, de inmediato el camarero recorría las
mesas en voz alta solicitando que pedían al teléfono
al Marqués de Sotoancho urgentemente; quedando
 todo el local enterado de su rango. Pablo, entraba a
 posteriorí, haciendo casual el encuentro con el Marqués
 con mucho afecto y en voz alta. De esta manera se les 
rendía el local y consolidaban sus ligues femeninos.

Otra situación de ritual ridícula, consistía que el
Comandante cuando pasaba una noche con alguna
amiguita en la cama, al día siguiente para que nadie
comprobara dicha circunstancia; hacía formar a todo
la dotación del Barco sin excepción en popa para que la
 Srta. de turno saliera por la proa y nadie hiciera
 conjeturas.-

En unas maniobras en aguas Francesa 
divisamos un
 barco de guerra francés en llamas, a lo que el Comandante
 se anticipó ordenando zarpar embarcaciones rápidas de
 contra incendios, y comunicó al Almirantazgo Francés de
 dicha acción; a lo que le contestaron que el barco era viejo
 y lo incendiaban para que los marines franceses hicieran
 prácticas, por lo que nuestras embarcaciones volvieran
 al lugar de partida.

Los números en tablillas de descargue de
 las bodegas tenían una peculiaridad. Cada palada de
 carbón se apuntaba un palote, allegar a 4, a la siguiente
 palada se cruzaban los 4 palos con una diagonal quedando
 un jeroglífico de 5 Unidades. Pues bien el Habilitado  me
 indicó que cuando llegara a 4 ya le pusiera la diagonal con
 lo que al terminar el recorrido por todos los dragaminas,
 quedaba un remanente importante de carbón que nos  lo
  vendíamos y nos repartíamos los beneficios.

Las misiones del Barco eran diversas.
En nuestros frecuentes viajes a Canarias, cargábamos
el barco repleto de cajas de tabaco de contrabando que
se vendía en la Península con buenos beneficios. En esta
 actividad en menor o mayor grado estábamos incluidos todos; 
incluso el propio Comandante que llegaba a dar la orden, 
pasados unos días de la llegada al puerto, de que se podía
 sacar la mercancía discretamente. 

El dinero fácil no se le da valor cuando no ha 
costado ganarlo;
 y con el dinero se corrían unas juergas monumentales.  Entraban
 en un bar de alterne y le encargaban al dueño que cerraran el bar 
con todas las niñas dentro, a lo que el dueño accedía tras el acuerdo
 de una cantidad pactada; y allí empezaba el festival. Que si encima 
de la barra, que detrás en la trastienda, que aquí te pillo y aquí
 te mato, todo regado con cava que llegaba a beberse desde el
 propio zapato de alguna de las prostitutas.

En el Arsenal de La Carraca en Cádiz el Sargento Barreiros
 y yo, estuvimos vigilantes durante un mes al relevo del espigón
 por parte de la Guardia Civil. A las 24 horas sistemáticamente
 se producía con un abandono de 15 minutos del Puesto de Control.
 Transcurrido dicho mes descolgamos un par de botes del barco,
lo cargamos de tabaco tapado con lonas, desplegamos dos luces 
de pesca para el calamar que colocamos hacia arriba (en lugar de 
mirar al agua, para que el haz de luz no dejara ver los bultos) y 
un par de marineros que con su brazo imitaban tirones como si 
estuvieran pescando el calamar y pasamos sigilosamente frente 
al pantalán, descargando la mercancía en zona no portuaria.

Tuve otro destino singular en el Porta-Helicopteros
DEDALO del que quizá simplificando recuerdo mi entrada
en él. Un edificio flotante con grandes aperturas laterales
donde se divisaban los helicópteros. Era un gentío de 
personal militar, de distintos departamentos,y múltiples
 especialidades donde no nos llegábamos a conocer entre nosotros,
 ni siquiera al propio barco que tenia partes y cubiertas ignoradas,
 como si de una ciudad se tratara.





Mi destino en él consistía en estibar los helicópteros en
el hangar inferior, y subirlos por unos grandes ascensores
(plataformas) a la Cubierta Pricipal para sus vuelos.
Tenía un equipo de marineros que a las órdenes de mi
silbato maniobraban con cabos amarrados al helicoptero
hasta dejarlo en su lugar.
Todo el barco rezumaba a Estados Unidos nos lo
dieron los Americanos sacándolo de un cementerio de
barcos en Filadelfia. Había estado en combates
en Corea. Pero la estancia en él no tuvo nada que ver
con las vivencias del Almirante Lobo.

Esta Marina ya era más seria,  y pude comprobar 
que lo vivido hasta entonces, había sido un espejismo de
 maravilloso recuerdo, de otra Marina ya no presente.

Después de 541 singladuras, y mis aproximadamente
 5.193 horas de mar y 6 años ( 1.965-1.971 ) de estancia en la
 Real Marina de Guerra Española; decidí poner rumbo
a tierra firme, anclarme en ella, colocar mi hogar en ciudades
 de mar, donde desde mi balcón pudiera divisarlo, como una 
referencia clara de lo que fue mi vida; y sin renunciar a él, 
como algo latente, adormecido que espera mi retorno. 

No he soportado nunca estar tierra adentro en largas
temporadas, busco los ríos que me llevarían a mi mar.
 El mar aunque no lo use, sé que está a mis espaldas, la
contemplación del ir y venir de sus olas me calma
 y acelera mis pensamientos adormecidos, y el baño en sus
 olas relaja mi cuerpo.
El mar, la mar, es tan importante que decidió prescindir del sexo para hacerse gustar a todos.
Finalmente dejé atrás mis dos vidas Jesuita y Militar, para
adentrarme en el mundo laboral en el que por cada hombre
feliz se encuentra uno con cinco avinagrados, espejos
de alma corroídas por el desánimo, algunos dotados
de carácter de Zeus llegan a Directores siguiendo los
“Principios de Peter” por el cual se afirma que cada una llega
a su nivel de incompetencia.-
Tengo la sensación de que el tiempo ha pasado 
más rápido
 en lo laboral; y que la religión y la milicia acaecieron con
 lentitud, como más detenidas en su transcurso sin importar
 ningún calendario, ni hora.

Quizá el tiempo, ahora que lo pienso , en mi juventud
es que no tenía valor.